Lima gris es devastadora, ensordecedora, contaminante, venenosa, materialista y sobre todo lujuriosa... Lujosa no, lujuriosa.
- Hola... ¿No hablas o te quedaste mudo? - me dijo con una entonación posesiva, él era un águila y yo su víctima.
- Perdón, no lo escuché - mentí, pero mentí mal.
- Ven - me llevó de la mano hacia una sala.
Cariño, he tocado manos al saludar, pero él tiene algo exquisito en esa piel. Entramos a una sala regularmente amplia, la luz era tenue, olor a distintos perfumes que marcaban cada territorio; estatuas de animales, centauros, hombres mitad cabra; pinturas abstractas, cubistas y arte contemporáneo, había una pileta dentro de esa sala, eran varios cuerpos agrupados formando una imagen de un animal con cuernos.
- ¿Qué es esto? - pregunté sorprendido; ya que, nunca había visto algo así en mi corta y miserable vida.
- Este es el club del amor - Me dijo, pude notar su sonrisa cuando se mordía los labios.
- ¿Es legal? - Le pregunté.
- Más de lo que imaginas - Me dijo muy contento. Su sonrisa lo delataba.
Capa oscura, antifaz, sombrero sureño, alto, cuerpo moldeado, voz grave, era la descripción de Diego... Caminaba de forma elegante, astuto al momento de hablar, sabía que decir, preciso tanto en respuesta como en conducta. Ojos claros, labios ligeramente carnosos color rosa pastel... Sí, pastel, como lo que me gusta: mis polvos mágicos, coca. Y esto no es por la droga, de hecho no consumo hace como 3 meses, pero ahora tengo ganas, lo deseo y lo quiero en este preciso momento.
- Shs - Me silenció colocando su dedo en mis labios y con su mirada de ojos penetrantes.
Nos quedamos en silencio mientras él me hacía caminar de la mano por aquella sala de aromas; en el sofá, había una armonía de cuerpos, una unión de pieles frotándose entre sí, un ciclo de vida en pausa, un círculo asimétrico , complejo pero a la vez perfecto. Estaban empezando... Cabellos sueltos y miradas cómplices hacían un solo cuerpo. Él me hizo sentar en otro sofá que estaba distante pero visible del conjunto de cuerpo armónico, mientras miraba directamente los movimientos inocentes del cuerpo que estaba en frente, él frotaba mi rodilla formando círculos con su dedo índice mientras su palma y otros dedos masajeaban los contornos, hacía que me ponga intenso y eso me gustaba.
Ellos gemían, sobre todo él, que tenía el mismo paraíso, aquel lugar en donde muchos heterosexuales anhelan pero que jamás lo podrán encontrar; ya que, son incapaces de llegar a descubrir su mismo cuerpo, su misma esencia, su propio sexo y hasta su propia identidad. Sí, así de jodida es la vida de los que se limitan. El tipo era muy masculino, posiblemente novio de una de las dos mujeres perfectamente dibujadas por un escultor académico, con rasgos italianos y sonrisas inocentemente sexuales. Él era de piel clara un poco morena, labios carnosos, ojos jalados y de abundante vello, su cuerpo era perfecto, sus abdominales estaban perfectamente trabajados, músculos que representaban su disciplina por el gimnasio, su cabello era claro, castaño, cara de niño, miembro de hombre, la tenía grande, aproximadamente unos 20 cm, no lo sé con exactitud, solo pude calcular que se dedicaba demasiado a su cuerpo por lo que se veía a lo lejos.
Ellas eran como las damas del videoclip Freak de Lana del Rey, eran realmente hermosas, nariz respingada, ojos claros, movimiento fino y sensual, cuerpo delgado y a la vez trabajado, tenían enormes tetas, y culos perfectamente redondos, eran una combinación perfecta, como si lo hubiera diseñado un enfermo sexual que adora la estética de la belleza contemporánea. Pieles blancas, claras, brillantes, cabello rubio y lacio, altas al igual que su compañero, aproximadamente de 1.80 a 1.90m. La luz tenue hacía que su piel se viese realmente exquisita, así como en las películas en calidad de 4K que son 10 veces mejor que la de Full HD.
Estaban semidesnudos, ellas le quitaron el antifaz y le colocaron una venda color negro sobre los ojos, una de ellas se posicionó detrás de él y con su lengua empezó a acariciarlo desde el cuello hasta llegar a su boca y morderle los labios de momento a otro sin que él se de cuenta; la otra mujer, luego de vendarle los ojos le sujetó de las tetillas mientras su lengua pasaba por su abdomen bien formado hasta poco a poco bajar por la correa que estaba sujetando su pantalón. Ella abrió la boca y con los dientes rozaba lentamente su erección, mientras la otra compañera sujetaba la correa y la sacaba lentamente. Él solo gemía, estaba contento. Las dos le quitaron el pantalón, una de ellas se quitó su blusa y su ropa interior, luego ayudó a su compañera hacer lo mismo. Labio con tetilla, dientes con piel, jalones de cabello, mordedura en los labios. El tipo de mi costado se desabotonó y empezó a masturbarse lentamente a mi costado.
Los tres cuerpos se besaban entre sí, empezaban a conocerse entre ellos. Una de ellas se sentó sobre las piernas de él frotando su vulva con el miembro de su compañero; la otra, movía su lengua por el recto de él. Él estaba contento.
- Métemela - Le decía la que estaba encima de él.
Él escupió en sus dedos y se lo pasó por debajo de ella.
- No ahí no ... -Le dijo ella - Métemelompor el horto - Le dijo.
Él sonrió, mientras la otra mujer seguía lamiendo el ano de él. El joven se estremeció y colocó sus dedos en el agujero de ella, la dilataba mientras a él lo dilataban .
- ¿Te gusta? - Le preguntó la que estaba encima.
- Si... - Respondió él mientras cerraba los ojos.
Ella agarró el miembro de él, acarició el glande y muy despacio lo hizo ingresar por ella.
- Ah - Gemía ella.
Poco a poco él cogía su cintura a ella, la que estaba dilatándolo metió su meñique por el ano de él haciéndolo saltar.
- Traquilo... -Le decía la que estaba encima de él -¿Te gusta?
- Me duele - Respondió él con cierto dolor en su entonación, él miraba el techo de la sala.
- Respira hondo - Le dijo la que estaba introduciendo su dedo.
- Por favor - Rogaba él.
- Relájate, no va a doler - metió otro dedo haciendo más profundidad dentro de él.
- Por favor - Decía él muy mareado.
- Golpéame ... - Le dio la que estaba encima de él. Él empezó a nalguearla con fuerza por un tiempo prolongado. Ella saltaba y gemía de placer, él se retorcía de dolor.
Tres dedos e introdució hasta el fondo.
-¡ Ah! - Gritó inmediatamente durante un segundo - Me vengo - Decía en todo su mareo.
- Oh... Hazme un hijo... - Le dijo a que estaba encima de él.
El tipo de sombrero sureño me tomo de la cabeza e hizo bajar mi mirada hacia su enorme miembro. Venoso, grueso, con punta directamente al este, huevos colgados, color rosado, se veía jugoso y no pude evitarlo. Coloqué la punta de mi lengua en su cabeza, moví mi lengua por toda su base, su líquido preseminal salía en abundancia, no me dio asco, seguí jugando con mi lengua.
- Mete tu boca - Me dijo sujetando mi cabeza hasta hacerme atragantar con su enorme miembro.
Cariño, cuando te metes algo grande por la boca las lágrimas salen, y eso me pasó.
- Oh... Hazme tuya - Escuchaba del grupo.
- ¡Oh, mierda! - Dijo rápido el joven.
Pude ver que una de ella tenía un dildo, y se lo había introducido a él, él tenía las piernas alzadas, las manos atadas por una soga.
- Sigue chupando - Me dijo el sureño.
- Me estoy... Ato... Do... - Le decía, pero no me hacía caso, él seguía empujando mi cabeza.
Sacó mi cabeza de su miembro y eyaculó sobre el sofá. Cuando me di cuenta, tenía restos de semen en mi pantalón, el sofá estaba manchado en algunas partes, el tipo se levantó, se sacudió, me tomó de la mano y me llevó a otro lugar mientras yo aún observaba como el joven que estaba frente a mi estaba siendo penetrado por un dildo y dos mujeres.
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