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lunes, 11 de julio de 2016
sábado, 7 de mayo de 2016
CAPÍTULO III
Lima gris es devastadora, ensordecedora, contaminante, venenosa, materialista y sobre todo lujuriosa... Lujosa no, lujuriosa.
- Hola... ¿No hablas o te quedaste mudo? - me dijo con una entonación posesiva, él era un águila y yo su víctima.
- Perdón, no lo escuché - mentí, pero mentí mal.
- Ven - me llevó de la mano hacia una sala.
Cariño, he tocado manos al saludar, pero él tiene algo exquisito en esa piel. Entramos a una sala regularmente amplia, la luz era tenue, olor a distintos perfumes que marcaban cada territorio; estatuas de animales, centauros, hombres mitad cabra; pinturas abstractas, cubistas y arte contemporáneo, había una pileta dentro de esa sala, eran varios cuerpos agrupados formando una imagen de un animal con cuernos.
- ¿Qué es esto? - pregunté sorprendido; ya que, nunca había visto algo así en mi corta y miserable vida.
- Este es el club del amor - Me dijo, pude notar su sonrisa cuando se mordía los labios.
- ¿Es legal? - Le pregunté.
- Más de lo que imaginas - Me dijo muy contento. Su sonrisa lo delataba.
Capa oscura, antifaz, sombrero sureño, alto, cuerpo moldeado, voz grave, era la descripción de Diego... Caminaba de forma elegante, astuto al momento de hablar, sabía que decir, preciso tanto en respuesta como en conducta. Ojos claros, labios ligeramente carnosos color rosa pastel... Sí, pastel, como lo que me gusta: mis polvos mágicos, coca. Y esto no es por la droga, de hecho no consumo hace como 3 meses, pero ahora tengo ganas, lo deseo y lo quiero en este preciso momento.
- Shs - Me silenció colocando su dedo en mis labios y con su mirada de ojos penetrantes.
Nos quedamos en silencio mientras él me hacía caminar de la mano por aquella sala de aromas; en el sofá, había una armonía de cuerpos, una unión de pieles frotándose entre sí, un ciclo de vida en pausa, un círculo asimétrico , complejo pero a la vez perfecto. Estaban empezando... Cabellos sueltos y miradas cómplices hacían un solo cuerpo. Él me hizo sentar en otro sofá que estaba distante pero visible del conjunto de cuerpo armónico, mientras miraba directamente los movimientos inocentes del cuerpo que estaba en frente, él frotaba mi rodilla formando círculos con su dedo índice mientras su palma y otros dedos masajeaban los contornos, hacía que me ponga intenso y eso me gustaba.
Ellos gemían, sobre todo él, que tenía el mismo paraíso, aquel lugar en donde muchos heterosexuales anhelan pero que jamás lo podrán encontrar; ya que, son incapaces de llegar a descubrir su mismo cuerpo, su misma esencia, su propio sexo y hasta su propia identidad. Sí, así de jodida es la vida de los que se limitan. El tipo era muy masculino, posiblemente novio de una de las dos mujeres perfectamente dibujadas por un escultor académico, con rasgos italianos y sonrisas inocentemente sexuales. Él era de piel clara un poco morena, labios carnosos, ojos jalados y de abundante vello, su cuerpo era perfecto, sus abdominales estaban perfectamente trabajados, músculos que representaban su disciplina por el gimnasio, su cabello era claro, castaño, cara de niño, miembro de hombre, la tenía grande, aproximadamente unos 20 cm, no lo sé con exactitud, solo pude calcular que se dedicaba demasiado a su cuerpo por lo que se veía a lo lejos.
Ellas eran como las damas del videoclip Freak de Lana del Rey, eran realmente hermosas, nariz respingada, ojos claros, movimiento fino y sensual, cuerpo delgado y a la vez trabajado, tenían enormes tetas, y culos perfectamente redondos, eran una combinación perfecta, como si lo hubiera diseñado un enfermo sexual que adora la estética de la belleza contemporánea. Pieles blancas, claras, brillantes, cabello rubio y lacio, altas al igual que su compañero, aproximadamente de 1.80 a 1.90m. La luz tenue hacía que su piel se viese realmente exquisita, así como en las películas en calidad de 4K que son 10 veces mejor que la de Full HD.
Estaban semidesnudos, ellas le quitaron el antifaz y le colocaron una venda color negro sobre los ojos, una de ellas se posicionó detrás de él y con su lengua empezó a acariciarlo desde el cuello hasta llegar a su boca y morderle los labios de momento a otro sin que él se de cuenta; la otra mujer, luego de vendarle los ojos le sujetó de las tetillas mientras su lengua pasaba por su abdomen bien formado hasta poco a poco bajar por la correa que estaba sujetando su pantalón. Ella abrió la boca y con los dientes rozaba lentamente su erección, mientras la otra compañera sujetaba la correa y la sacaba lentamente. Él solo gemía, estaba contento. Las dos le quitaron el pantalón, una de ellas se quitó su blusa y su ropa interior, luego ayudó a su compañera hacer lo mismo. Labio con tetilla, dientes con piel, jalones de cabello, mordedura en los labios. El tipo de mi costado se desabotonó y empezó a masturbarse lentamente a mi costado.
Los tres cuerpos se besaban entre sí, empezaban a conocerse entre ellos. Una de ellas se sentó sobre las piernas de él frotando su vulva con el miembro de su compañero; la otra, movía su lengua por el recto de él. Él estaba contento.
- Métemela - Le decía la que estaba encima de él.
Él escupió en sus dedos y se lo pasó por debajo de ella.
- No ahí no ... -Le dijo ella - Métemelompor el horto - Le dijo.
Él sonrió, mientras la otra mujer seguía lamiendo el ano de él. El joven se estremeció y colocó sus dedos en el agujero de ella, la dilataba mientras a él lo dilataban .
- ¿Te gusta? - Le preguntó la que estaba encima.
- Si... - Respondió él mientras cerraba los ojos.
Ella agarró el miembro de él, acarició el glande y muy despacio lo hizo ingresar por ella.
- Ah - Gemía ella.
Poco a poco él cogía su cintura a ella, la que estaba dilatándolo metió su meñique por el ano de él haciéndolo saltar.
- Traquilo... -Le decía la que estaba encima de él -¿Te gusta?
- Me duele - Respondió él con cierto dolor en su entonación, él miraba el techo de la sala.
- Respira hondo - Le dijo la que estaba introduciendo su dedo.
- Por favor - Rogaba él.
- Relájate, no va a doler - metió otro dedo haciendo más profundidad dentro de él.
- Por favor - Decía él muy mareado.
- Golpéame ... - Le dio la que estaba encima de él. Él empezó a nalguearla con fuerza por un tiempo prolongado. Ella saltaba y gemía de placer, él se retorcía de dolor.
Tres dedos e introdució hasta el fondo.
-¡ Ah! - Gritó inmediatamente durante un segundo - Me vengo - Decía en todo su mareo.
- Oh... Hazme un hijo... - Le dijo a que estaba encima de él.
El tipo de sombrero sureño me tomo de la cabeza e hizo bajar mi mirada hacia su enorme miembro. Venoso, grueso, con punta directamente al este, huevos colgados, color rosado, se veía jugoso y no pude evitarlo. Coloqué la punta de mi lengua en su cabeza, moví mi lengua por toda su base, su líquido preseminal salía en abundancia, no me dio asco, seguí jugando con mi lengua.
- Mete tu boca - Me dijo sujetando mi cabeza hasta hacerme atragantar con su enorme miembro.
Cariño, cuando te metes algo grande por la boca las lágrimas salen, y eso me pasó.
- Oh... Hazme tuya - Escuchaba del grupo.
- ¡Oh, mierda! - Dijo rápido el joven.
Pude ver que una de ella tenía un dildo, y se lo había introducido a él, él tenía las piernas alzadas, las manos atadas por una soga.
- Sigue chupando - Me dijo el sureño.
- Me estoy... Ato... Do... - Le decía, pero no me hacía caso, él seguía empujando mi cabeza.
Sacó mi cabeza de su miembro y eyaculó sobre el sofá. Cuando me di cuenta, tenía restos de semen en mi pantalón, el sofá estaba manchado en algunas partes, el tipo se levantó, se sacudió, me tomó de la mano y me llevó a otro lugar mientras yo aún observaba como el joven que estaba frente a mi estaba siendo penetrado por un dildo y dos mujeres.
sábado, 30 de abril de 2016
Capítulo II
La tarde es gris, desolada; la ciudad es fría, eterna y yo aún cargo recuerdos. Sigo caminando mientras recuerdo.
El sexo "hardcore", "sexo duro" viene de Europa; así que, no te creas todo lo que te dicen sobre el "amor serrano" que entre "Más te pego más te quiero" porque no proviene de Perú. Todos tenemos a un chico rudo, defectuoso, peligroso y sobre todo increíble; excepto yo, a mi no me interesa. Chicos rudos con un buen trozo siempre habrán, eso es lo de menos. Pero que te ame como el olor a la canela, jamás. Ellos son invencibles, pero nosotros somos seres resucitados cariño, así que no te sientas mal y pórtate como la perra en celo que llevas dentro, saca tu lado rojo y muestra de qué estás hecho.
Se le dice "Dark room", "Cuarto oscuro", "Cueva", "Centro Black", o simplemente "Sin luz". No es un lugar en donde puedes ir así de simple. Hay discotecas sucias, bagres, polémicas, o como le digo yo "Marginales" de ambiente en donde hay un paupérrimo "Cuarto oscuro". No te lo recomiendo. Hay mejores lugares, pero ¡Calma! ¡Tranquilízate! No te desesperes, mantén compostura.
Si realmente quieres ir a un cuarto oscuro, te recomiendo solo seis reglas.
1. No te creas la diva o el puritano; en un "Dark Room" se va a tirar, no a mirar.
2. Lleva condón y papel higiénico o toalla húmeda (Si te crees tan pinky)
3. Camina calmadamente, es un cuarto oscuro, no sabes lo que puede haber en el suelo.
4. No hables; la dinámica de esto, es que es misterioso, oscuro, ansioso; escucha, el gemido del resto será tu única melodía.
5. Si llevas celular, mantén el modo avión o en todo caso apágalo. "Respeta para que te respeten y buen provecho" Sobre todo, no enciendas el asqueroso celular, recuerda que es un cuarto oscuro.
6. No metas mano o dedo, analiza a tu presa, ¿Cómo lo voy analizar si no lo veo? Tienes otros sentidos: El olfato y el tacto (Son los que más te pueden servir). Empieza a tocarle la palma de la mano o el brazo, si te corresponde es porque sí quiere; en caso contrario, tampoco insistas, hay que aprender a quererse (No ruegues, pinga y hueco hay por montón)
"Boom Boom Boom Clap" ¡Mierda! Es Diego otra vez colocando su música en el auto.
- Cambia de música Diego - Le dije.
- "You're picture perfect blue" - Cantaba Diego de manera eufórica alzando sus manos como toda una diva.
- Diego... ¡Escúchame! - Le gritaba, pero él estaba concentrado en su culto musical, realmente me da miedo cuando está así, parece endemoniado cuando mueve sus brazos y canta de esa manera.
- "First kiss just like a drug..." No lo voy a cambiar bitch - Me dijo la tremenda conchuda.
- Diego... Enserio, no me gusta esa canción - Le dije un poco derrotado, porque sabía que no iba a cambiar la música.
- No lo voy a cambiar... "You're the magic in my veins" - Me dijo mientras se reía la gran...
- Cambia esa música de pasiva - Lo dije mirando el techo del auto mientras conducía.
- Bitch, bitch... ¡Mi parte favorita! ¡Canta conmigo bitch! - Gritaba eufórico.
- No... - Le respondí.
- ¡Canta bitch, el coro, el coro! - Me decía.
- "Boom Clap, the sound of my heart, the beat goes on and on and on and on and...Boom Clap, you make me feel good, come on to me come on to me now..." - Cantamos los dos levantando las manos a veces, bueno Diego levantaba hasta el culo con esa canción, era realmente traumante ver eso, pero era mi amigo, mi mejor amigo, así que, yo estaba sumamente feliz.
Así soporté 20 minutos de recorrido automovilístico con las canciones de Charli XCX que tenía Diego en su USB. Era un martirio.
Estacionamos el auto en un edificio abandonado. Habían otro vehículos: Mercedes-Benz, Audi, Honda, Ford, Fiat, Peugeot, algunos Toyota, y un par de Volkswagen. Luego de estacionar el auto, me quedé mirando todos los autos disimuladamente mientras caminaba con Diego. El edificio era sucio, había polvo por todas partes; pero los autos, estaban limpios, encerados, llantas brillantes, lunas polarizadas, placas color blanco y algunas sin placas.
Caminamos alrededor de 10 minutos por debajo del edificio, el sótano era grande, pero tenía pasadizos estrechos, poco iluminados, en ciertas partes habían focos que alumbraban de manera leve con colores rojo, verde y morado; se respiraba aire seco de invierno, las pequeñas piedras que habían en el camino de los pasadizos hacían que se sienta soledad al pasar por ahí, el sonido de esas piedras calmaban y a la vez te hacía ansioso, era raro.
Muchos lo llaman: Departamento varonil, Sala de encaje, Dark Room, Salón de placer; Diego; lo llama Sociedad de lefa; yo, el club del amor.
Muy al fondo llegamos a una puerta de metal, tenía clavos sueltos, era la única reliquia limpia del lugar.
- Viewless - Dijo Diego acercándose a la puerta.
- Passer - Dijo el vigilante. Era un tipo grande, muy grande para ser sincero, medía alrededor de 1.90, era robusto, tenía músculos en todo el cuerpo, su polo color blanco hacía notar de todo lo que estaba hecho, su barba lo hacía resaltar aún más, llevaba lentes de sol y un arma cerca a la correa.
Diego y yo ingresamos, era una mansión grande, habían pinturas del expresionismo, habían pinturas de Leonardo Da Vinci: "Madonna of Laroque", "Head of a man", "Head of a girl", "Virgin of the rocks" y a la puta de "Mona Lisa de Isleworth" y le digo puta porque para mi que esa sonrisa es porque recibió un buen pene y la gran puta está embarazada, para mi no hay otra explicación, esa sonrisa de travesti es incomparable.
Había sofás antiguos, probablemente de "La Vela Epoque", tenían diseños antiguos y fácil de reconocer, estaban cuidadas, el lugar tenía poca iluminación, pero lo suficiente para ver lo que había, habían diferentes salas, el comedor tenía un buffet exquisito; no comí pero se sentía por el olor. Algunas personas caminaban con antifaz, y digo algunas, porque eran las únicas que caminaban solas o mirándose entre ellos, habían hombres y mujeres.
- Diego, que alegría - Dijo un señor de unos 50 años alrededor, entonación alemana, alto, ojos verdes, cabello claro, olor fino, y manos suaves.
- Hola - Le dijo Diego - Te presento a mi amigo - Yo me acerqué - Rick, te presento ah...
- Un gusto, me llamo Octavio - Nos dijo - Colóquense esto - Nos dio un antifaz para cada uno.
- ¿Y tu amigo? - Preguntó Diego mientras se colocaba el antifaz y yo también.
- Ya va a venir - Dijo sonriente.
Nos sentamos en uno de los sofás, el viejo era un periodista, sabía de todo, era culto.
- Disculpen, ¿Dónde queda los servicios? - Pregunté, porque en realidad esto me estaba asustando un poco.
Cariño, una cosa es que veas un buen porno con los guiones bien preparados y una edición genial que te hace explotar en leche, pero otra muy distinta es que veas a otras personas teniendo intimidad al libre aire.
- Un momento Octavio, ya vuelvo... Ubica a tu amigo, please - Le dijo Diego al viejo mientras me llevó al servicio higiénico.
- ¿Qué es esto? - Le dije cuando ingresamos al baño - La gente no tiene respeto de si misma... ¿Qué es esto?
- Esto es la Sociedad de lefa, o llámalo Sala de encaje, muchos lo llaman así - Me dijo mientras se arreglaba el cabello.
- No entiendo - Le dije.
- La gente viene a tirar, tener sexo, sexear, fornicar, apretarse; no solo con uno, con dos, tres cuatro, varios, conjunto, como quieran; aquí no hay inhibición, tranquilo.
- ¿Por qué me trajiste aquí? - Le dije algo confundido.
- Por que te hace falta, reniegas demasiado - Me dijo mientras se acomodaba su saco de cuero color negro y se ajustaba la correa.
- Rick - Me miro y me dio unas palmaditas en la mejilla - Explora, métete con un viejo, son los únicos que saben hacer un buen sexo a diferencia de un joven que quiere disfrutar para si mismo. Un viejo ya ha disfrutado todo, su único goce aquí es hacerte disfrutar, siente el verdadero placer, siente sus piernas velludas que son solo para ti- Se retiro - Nos vemos luego, no prendas tu celular aquí, me llamas cuando estés en el auto.
- Oye, no me acuerdo la salida - Le dije.
- Buen sexo amigo - Me dijo mientras me guiñó el ojo.
Era cierto, los dos únicos con quien estaba, sólo querían satisfacerse así mismos, y nunca me dieron el placer que se dice encontrar en un buen polvo, con su respectivo clímax...
Respiré profundamente frente al espejo, me lavé la cara, respiré rápidamente, toqué mis manitas, sentí mis piernas pesadas, mi corazón latir a mil por segundos, mis orejas calientes. Observaba mi polo blanco por el reflejo del espejo, mi pantalón negro, mi correa marrón, mi antifaz con una pluma color negro y borde blanco. Pensé en lo que realmente quería y sí, quería experimentar esto a cualquier punto, Diego tenía razón, me hacía falta un buen sexo, pero ¡Mi dignidad! Aunque todos tengan antifaz, eso no te hace un fantasma, porque cuando uno hace cualquier acción la experiencia y el recuerdo no queda para la gente, si no para uno mismo.
Salí del baño luego de un pequeño catarsis en busca de Diego, fui a la sala en donde estábamos sentados pero él ya no estaba, caminé por el mismo piso, llegué a un pasadizo oscuro, habían puertas y pequeños agujeros, lo suficiente para poder ver con un solo ojo.
- Oh sí, frótame viejo - Le decía Diego a Octavio - Eres un viejo muy malo- Le decía agitándose mientras Octavio lo nalgueaba.
- Calla a esta perra - Le dijo Octavio a un joven, supongo que era el amigo de Octavio.
- Shs - Silenció el otro tipo mientras abría su bragueta, sacaba su miembro eréctil y se lo introducía lentamente en la boca de Diego.
Diego se la mamaba muy bien, sacaba la lengua por el glande del tipo, lamiendo hasta los testículos y mordiéndolos levemente para luego volver al glande con fuerza, el tipo le agarrada del cabello de Diego; el viejo introducía y sacaba su gran miembro. Era sorprendente que un viejo tenga esa habilidad, fuerza e imaginación para hacer eso.
- Dame todo - Decía Diego al viejo.
El tipo besó y sacaba su lengua por la boca de Diego, el viejo sacó el miembro del culo de Diego y escupió en su raja.
- Oh... - Gemía Diego.
Tenía ganas de frotármela en ese momento.
- ¿Por qué tan solo? - Me dijo un tipo de capa negra, sombrero negro de sureño, alto, voz muy masculina, y manos suaves en todo sentido, porque tomó mi mano, mientras yo me quedé mirándolo pasmado.
sábado, 23 de abril de 2016
CAPÍTULO I
Perú, Lima, Centro de Lima, Jr. de la
Unión, la noche es fría y las personas solo se direccionan en dos puntos, hacia el frente y en contra; no me gusta este
lugar por donde estoy caminando; llevo mi mochila y dentro de ella mi
filmadora, mi tablet en la que escucho música y un cuaderno donde anoto mis
clases, mientras camino por este lugar me desoriento por momentos y me dejo
caer al precipicio de la nada racional, cada paso que doy es un cuadro de la
vereda y una ventana indiscreta que nunca quise conocer.
No salgo con amigos porque mis amigos no
saben que soy gay, y tampoco tengo que estar contándole toda mi vida porque eso
me hace sentir indefenso; así que me puse el polo blanco que recién me compré,
tiene una imagen de cine que amo "Quentin Tarantino" un pantalón negro ni tan clásico y tan
pitillo porque eso es recontra gay, mis zapatillas DC color negro y bordes
blancos que me regaló mi amiga el día de mi cumpleaños, un peinado cachetada y
un gorro de lana, mi cabello iba en dirección a la derecha, era casi la media
noche, tome el primer taxi que vi en el camino y me direccioné a Lince.
Pecados es un discobar, que en un
comienzo fue un bar pero luego se transformó a discoteca bar de ambiente,
supongo que la situación era mejor con el gremio, al ingresar le di mi DNI al
vigilante e ingresé lo más tranquilo, pedí una coca cola, a los costados habían
parejas besándose, tomándole fotos, saludándose el uno al otro, unos se daban
las manos y otros con respectivo besito en la mejilla, habían hombres y
mujeres, el lugar estaba casi lleno de personas, había un pequeño show con dos
strippers, la situación estaba candente, me senté en uno de los sillones a
tomar mi coca cola.
- ¡Hey, Rick! - Me saludó Diego, muy
contento como siempre y con un cigarillo en la mano.
- Diego... ¿Qué tal? - Le respondí.
- Mejor que tú, por lo que puedo ver...
- Me abrazó y direccionó mi cabeza hacia la izquierda en vista a la pista de
baile - ¿Ves a ese papasito ?
- ¿No veo a ningún papasito? - Le dije
confundido.
- Eres una perra - Me dijo riendo - Nos estamos conociendo, llevamos 4 meses saliendo.
- Si es simpático - Le dije para que no
se sienta mal-¿Cómo lo conociste? - Le pregunté muy curioso.
- Estaba haciendo un casting y él fue,
me sorprendió - Puso su cara de orgasmeado.
- ¿Tanto talento tiene? - Me quedé
sorprendido por lo que me contaba Diego.
Diego extendió los brazos simulando
medir algo grande -Tremendo talento tiene - se echó a reir haciéndome reir.
- ¿Cómo así? - Le pregunté por molestar
- ¿Qué hizo en el casting?
- Le dije que se desnudara.
- ¿Estás haciendo un video pornográfico?
- No, era un casting para un video
infantil.
- ¿Y por qué le hiciste que se
desnudara? ¿No se supone que es infantil?
- Si, pero el casting era para mi, no
para los minions esos - Se echó a reir.
No comprendía por qué tanta felicidad,
yo lo veía un chico común y corriente, ni tan agraciado como una estatua griega
y tampoco como un jorobado como esos de cuentos de princesa, el chico se
llamaba César y era alto, tenía un cuerpo de buena imagen y llevaba unos lentes
de contacto lo cuál delataba su homosexualidad a primera vista, Diego estaba
contento con su macho mostacero y yo estaba contento con mi coca cola helada.
Nos tomamos unos selfies con el celular de Diego, bitch era un iphone último
modelo, César y Diego bailaron juntos toda la noche, salseaban dando vueltas y
es ahí donde me di cuenta que si era lo que Diego me dijo desde un principio,
César sabía bailar perfectamente su salsita, el tipo hacía girar y llevar el paso
a Diego como si la salsa de pacharenguera se viese como un baile de gala de
nuestra sociedad los dignos, puros, de la nobleza y arte rescatado, pero eso no
fue exactamente lo que describía Diego, eso lo pude percibir en el momento de
su favorito perreo, César se apegaba a él de manera sensual y atrevida, Diego
apegaba el culo mientras el otro se acercaba con los bordes de su jean y de
momento a otro lo dejaba al libre para que Diego enloquezca al no sentirlo y
exactamente eso sucedía, César se hacía derogar en el roce del baile para que
Diego caiga en sus brazos.
Era mi tercera coca cola y algunos
chicos me miraban a lo lejos con miradas que insinuaban que me acerque a ellos,
yo estaba sentado con mis pies moviéndose al compás de la música, hasta que Diego
me asustó al momento de acercarse a mi.
- Oye, ya vengo... ¿Por qué no bailas
ah? Siempre haz sido así de aburrido, ya cambia de vida, después nadie te
regará esa florcita ah - Me dijo.
Claro, claro... Él muy puto se iba con
César al fondo del discobar, y claro, al fondo está el dark room ¿Sabes qué es
un dark room verdad? Si me dices que es un cuarto oscuro, te daré un aplauso,
pero un aplauso con espinas, piedras y patadas porque no solo es eso, va más
allá de lo sensorial y juega mucho la imaginación, si quieres saber más de un
dark room, te lo contaré, pero en otro momento, lo más seguro es que César se
tire a Diego y esta puta venga sonriendo y a la vez quejándose diciendo que lo
han violado, siempre es la misma historia con él, pero Dieguito es de buen
corazón y buena panza, así que ya sabrás, él todo lo hace a la broma pero ama
con toda su alma, ese es mi amigo, la más ruca de las discotecas y el más
talentoso, yo lo quiero mucho, es como mi hermano y aunque no hablamos mucho
eso no significa que no nos apreciamos lo suficiente.
- Te he estado esperando desde que
viniste - Realmente me asustó.
- ¿Quién eres tú? - Le pregunté muy
confundido al extraño.
- Me llamo Cristopher - Me dijo.
- Ah ok, bueno... Un gusto, me tengo que
ir - Le dije.
- La salida está a la derecha no a la
izquierda ¿Acaso quieres ir al Dark Room?
- ¿Qué te importa? - Le dije ácidamente
porque ni sabía quién diablos era y tampoco me interesaba.
- Me importa que ese culo se vaya a un
Dark Room - Se me acercó a mi oído mientras me congelaba corporalmente - Por
que eso será mío - Me dijo.
- Voy a llamar al de seguridad - Le
dije.
Él se echó a reir - Es broma sonso - Me
hizo renegar más aún.
- Sonso tú y tu abuela - Le dije.
- Mi abuela ha muerto - Me dijo en una
expresión inocente que me conmovió.
- Lo siento, lo siento de veras - Me
sentí la peor especie humana por lo que le había dicho anteriormente.
- ¿Qué vas a sentir tú, si no lo haz
vivido? - Me dijo indignado.
- Ok, discúlpame, no fue mi intención -
Le dije sintiéndome aún más culpable.
- Ya fue - Se iba a retirar.
- Oye espérate, enserio no fue mi
intención - Le dije tratando de disculparme.
- Me dices sonso, pero tú eres el
primero en serlo - Me dijo.
- Olvidemos eso... ¿Te parece si tomamos
una coca cola? - Le invité acompañarme.
- Es lo mínimo que tendrías que hacer
luego de un insulto así - Me dijo algo distraído.
Claro... Claro, él puede ser faltoso
pero yo no... Claro, tenía que ser de esos tipos, me da igual, además solo será
una conversación amena y luego ni lo veré, no tiene importancia, es un ser
irrelevante, pero primero es mi reputación, así que seré lo más amable con él.
Terminé mi tercera coca cola junto a él,
conversamos de sus clases, él estudiaba administración y negocios
internacionales pero no me dijo dónde, se creía caleta, y bueno a mi me daba
igual.
- ¿Por qué vienes a esta discoteca? -Me
preguntó.
- Disco bar - Lo corregí.
- Lo que sea - Me respondió
inmediatamente.
- Vine con mi amigo, habíamos quedado
desde hace 2 semanas - Le dije.
- ¿Ese chico que estaba a tu costado
hace rato? - Me preguntó
- Si - Le respondí inmediatamente.
- Parece que te dejaron porque ya son
como las cuatro de la mañana -Me dijo.
- Ya vendrán - Le dije.
- Es la primera vez que vengo aquí, y te
vi a lo lejos que estabas sentado solo, y no sé... Me llamaste la atención, me
sentí identificado contigo - Me contó.
- No te equivoques, no soy antisocial...
Solo que a las discos de ambiente no vengo con gente porque me llegan los
pasivos y también los activos que se creen la gran huevada - Puse mis ojos en
blanco.
- Oye, relájate, era solo un
comentario... ¿Oye, pero tu amigo no es pasivo?
- Lo es, pero es al único que soporto
-Le dije contento.
La gente ya se estaba yendo, habían
pocos y él me dijo - Oye, por cierto, no me dijiste tu nombre.
- Me llamo Rick - Le respondí.
- Rick, el nombre de mi personaje
favorito de justo mi serie favorita, de hecho es la serie de mi vida, no sé que
sería de mi con esa serie, es genial.
- Todo tiene su final - Opiné
inmediatamente.
- ¿Qué? - Preguntó ante su
incomprensión.
- Que todo tiene un final,y tu serie
también, no entregues tu vida por cosas abstractas e insignificantes - Le dije.
- Es figurativo joven intenso - Me dijo
sonriendo.
- Bueno un gusto, me voy a los
servicios, y luego creo que a mi casa - Le dije para irme.
- ¿Te acompaño? - Me preguntó afanoso.
- Voy a ir al baño -Le dije seriamente.
- No importa, ahí te hago mía... - Me
dijo de manera abismal mientras se me acercó.
- ¿Ha? - Le pregunté sorprendido por lo
que me acababa de decir.
- Quiero sentirte, quiero estar dentro
tuyo - Me dijo.
- Estás loco brother... - Me traté de
safar de él, pero me sostuvo del brazo.
- Rick... - Me miró a los ojos.
Miré a los costados, por mi suerte Diego
y César salían, mi celular sonó, era Diego llamándome.
- Me tengo que ir a casa - Le dije
asustado.
- ¿Te acompaño? - Me volvió a preguntar.
- Que no, ahí está mi amigo - Le dije
mientras contestaba el celular - Aló.
- Tu amigo está con alguien, estarás de
violinista - Me dijo mientras me soltaba.
- Eso no te importa... Hasta nunca... -
Me despedí.
Salí del disco bar con Diego y César que
aunque muy contentos salían del lugar me miraban de manera extraña.
- ¿Bien perra eres no? - Me dijo Diego -
¿Quién era?
-No lo sé, tampoco me interesa saber más
- Le dije mientras salíamos a la calle.
Tomamos el primer taxi, yo me senté
adelante mientras los dos tórtolos se fueron atrás riendo de muchas cosas que
entre ellos se entendían, yo miraba las veredas de la calle como hoy en día las
veo, incesantes, alineadas, uniformes, derrotadas por el orden, sistematizadas
por los que la pisan, esclavizadas luego de ser lo que originalmente fueron en
un principio.
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