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sábado, 30 de abril de 2016

Capítulo II

La tarde es gris, desolada; la ciudad es fría, eterna y yo aún cargo recuerdos.  Sigo caminando mientras recuerdo.

El sexo "hardcore", "sexo duro" viene de Europa; así que, no te creas todo lo que te dicen sobre el "amor serrano" que entre "Más te pego más te quiero" porque no proviene de Perú. Todos tenemos a un chico rudo, defectuoso, peligroso y sobre todo increíble; excepto yo, a mi no me interesa. Chicos rudos con un buen trozo siempre habrán, eso es lo de menos. Pero que te ame como el olor a la canela, jamás. Ellos son invencibles, pero nosotros somos seres resucitados cariño, así que no te sientas mal y pórtate como la perra en celo que llevas dentro, saca tu lado rojo y muestra de qué estás hecho.

Se le dice "Dark room", "Cuarto oscuro", "Cueva", "Centro Black", o simplemente "Sin luz". No es un lugar en donde puedes ir así de simple. Hay discotecas sucias, bagres, polémicas, o como le digo yo "Marginales" de ambiente en donde hay un paupérrimo "Cuarto oscuro". No te lo recomiendo. Hay mejores lugares, pero ¡Calma! ¡Tranquilízate! No te desesperes, mantén compostura.
Si realmente quieres ir a un cuarto oscuro, te recomiendo solo seis reglas.

1. No te creas la diva o el puritano; en un "Dark Room" se va a tirar, no a mirar.
2. Lleva condón y papel higiénico o toalla húmeda (Si te crees tan pinky)
3. Camina calmadamente, es un cuarto oscuro, no sabes lo que puede haber en el suelo.
4. No hables; la dinámica de esto, es que es misterioso, oscuro, ansioso; escucha, el gemido del resto será tu única melodía.
5. Si llevas celular, mantén el modo avión o en todo caso apágalo. "Respeta para que te respeten y buen provecho" Sobre todo, no enciendas el asqueroso celular, recuerda que es un cuarto oscuro.
6. No metas mano o dedo, analiza a tu presa, ¿Cómo lo voy analizar si no lo veo? Tienes otros sentidos: El olfato y el tacto (Son los que más te pueden servir). Empieza a tocarle la palma de la mano o el brazo, si te corresponde es porque sí quiere; en caso contrario, tampoco insistas, hay que aprender a quererse (No ruegues, pinga y hueco hay por montón)


"Boom Boom Boom Clap" ¡Mierda! Es Diego otra vez colocando su música en el auto.

- Cambia de música Diego - Le dije.
- "You're picture perfect blue" - Cantaba Diego de manera eufórica alzando sus manos como toda una diva.
- Diego... ¡Escúchame! - Le gritaba, pero él estaba concentrado en su culto musical, realmente me da miedo cuando está así, parece endemoniado cuando mueve sus brazos y canta de esa manera.
- "First kiss just like a drug..." No lo voy a cambiar bitch - Me dijo la tremenda conchuda.
- Diego... Enserio, no me gusta esa canción - Le dije un poco derrotado, porque sabía que no iba a cambiar la música.
- No lo voy a cambiar... "You're the magic in my veins"  - Me dijo mientras se reía la gran...
- Cambia esa música de pasiva - Lo dije mirando el techo del auto mientras conducía.
- Bitch, bitch... ¡Mi parte favorita! ¡Canta conmigo bitch! - Gritaba eufórico.
- No... - Le respondí.
- ¡Canta bitch, el coro, el coro! - Me decía.
- "Boom Clap, the sound of my heart, the beat goes on and on and on and on and...Boom Clap, you make me feel good, come on to me come on to me now..." - Cantamos los dos levantando las manos a veces, bueno Diego levantaba hasta el culo con esa canción, era realmente traumante ver eso, pero era mi amigo, mi mejor amigo, así que, yo estaba sumamente feliz.


Así soporté 20 minutos de recorrido automovilístico con las canciones de Charli XCX que tenía Diego en su USB. Era un martirio.

Estacionamos el auto en un edificio abandonado. Habían otro vehículos: Mercedes-Benz, Audi, Honda, Ford, Fiat, Peugeot, algunos Toyota, y un par de Volkswagen. Luego de estacionar el auto, me quedé mirando todos los autos disimuladamente mientras caminaba con Diego. El edificio era sucio, había polvo por todas partes; pero los autos, estaban limpios, encerados, llantas brillantes, lunas polarizadas, placas color blanco y algunas sin placas.
Caminamos alrededor de 10 minutos por debajo del edificio, el sótano era grande, pero tenía pasadizos estrechos, poco iluminados, en ciertas partes habían focos que alumbraban de manera leve con colores rojo, verde y morado; se respiraba aire seco de invierno, las pequeñas piedras que habían en el camino de los pasadizos hacían que se sienta soledad al pasar por ahí, el sonido de esas piedras calmaban y a la vez te hacía ansioso, era raro.

Muchos lo llaman: Departamento varonil, Sala de encaje, Dark Room, Salón de placer; Diego; lo llama Sociedad de lefa; yo, el club del amor.
Muy al fondo llegamos a una puerta de metal, tenía clavos sueltos, era la única reliquia limpia del lugar.

- Viewless - Dijo Diego acercándose a la puerta.
- Passer - Dijo el vigilante. Era un tipo grande, muy grande para ser sincero, medía alrededor de 1.90, era robusto, tenía músculos en todo el cuerpo, su polo color blanco hacía notar de todo lo que estaba hecho, su barba lo hacía resaltar aún más, llevaba lentes de sol y un arma cerca a la correa.

Diego y yo ingresamos, era una mansión grande, habían pinturas del expresionismo, habían pinturas de Leonardo Da Vinci: "Madonna of Laroque", "Head of a man", "Head of a girl", "Virgin of the rocks" y a la puta de "Mona Lisa de Isleworth" y le digo puta porque para mi que esa sonrisa es porque recibió un buen pene y la gran puta está embarazada, para mi no hay otra explicación, esa sonrisa de travesti es incomparable.

Había sofás antiguos, probablemente de "La Vela Epoque", tenían diseños antiguos y fácil de reconocer, estaban cuidadas, el lugar tenía poca iluminación, pero lo suficiente para ver lo que había, habían diferentes salas, el comedor tenía un buffet exquisito; no comí pero se sentía por el olor. Algunas personas caminaban con antifaz, y digo algunas, porque eran las únicas que caminaban solas o mirándose entre ellos, habían hombres y mujeres.

- Diego, que alegría - Dijo un señor de unos 50 años alrededor, entonación alemana, alto, ojos verdes, cabello claro, olor fino, y manos suaves.
- Hola - Le dijo Diego - Te presento a mi amigo - Yo me acerqué - Rick, te presento ah...
- Un gusto, me llamo Octavio - Nos dijo - Colóquense esto - Nos dio un antifaz para cada uno.
- ¿Y tu amigo? - Preguntó Diego mientras se colocaba el antifaz y yo también.
- Ya va a venir - Dijo sonriente.

Nos sentamos en uno de los sofás, el viejo era un periodista, sabía de todo, era culto.

- Disculpen, ¿Dónde queda los servicios? - Pregunté, porque en realidad esto me estaba asustando un poco.

Cariño, una cosa es que veas un buen porno con los guiones bien preparados y una edición genial que te hace explotar en leche, pero otra muy distinta es que veas a otras personas teniendo intimidad al libre aire.

- Un momento Octavio, ya vuelvo... Ubica a tu amigo, please - Le dijo Diego al viejo mientras me llevó al servicio higiénico.
- ¿Qué es esto? - Le dije cuando ingresamos al baño - La gente no tiene respeto de si misma... ¿Qué es esto?
- Esto es la Sociedad de lefa, o llámalo Sala de encaje, muchos lo llaman así - Me dijo mientras se arreglaba el cabello.
- No entiendo - Le dije.
- La gente viene a tirar, tener sexo, sexear, fornicar, apretarse; no solo con uno, con dos, tres cuatro, varios, conjunto, como quieran; aquí no hay inhibición, tranquilo.
- ¿Por qué me trajiste aquí? - Le dije algo confundido.
- Por que te hace falta, reniegas demasiado - Me dijo mientras se acomodaba su saco de cuero color negro y se ajustaba la correa.
- Rick - Me miro y me dio unas palmaditas en la mejilla - Explora, métete con un viejo, son los únicos que saben hacer un buen sexo a diferencia de un joven que quiere disfrutar para si mismo. Un viejo ya ha disfrutado todo, su único goce aquí es hacerte disfrutar, siente el verdadero placer, siente sus piernas velludas que son solo para ti- Se retiro - Nos vemos luego, no prendas tu celular aquí, me llamas cuando estés en el auto.
- Oye, no me acuerdo la salida - Le dije.
- Buen sexo amigo - Me dijo mientras me guiñó el ojo.

Era cierto, los dos únicos con quien estaba, sólo querían satisfacerse así mismos, y nunca me dieron el placer que se dice encontrar en un buen polvo, con su respectivo clímax...

Respiré profundamente frente al espejo, me lavé la cara, respiré rápidamente, toqué mis manitas, sentí mis piernas pesadas, mi corazón latir a mil por segundos, mis orejas calientes. Observaba mi polo blanco por el reflejo del espejo, mi pantalón negro, mi correa marrón, mi antifaz con una pluma color negro y borde blanco. Pensé en lo que realmente quería y sí, quería experimentar esto a cualquier punto, Diego tenía razón, me hacía falta un buen sexo, pero ¡Mi dignidad! Aunque todos tengan antifaz, eso no te hace un fantasma, porque cuando uno hace cualquier acción la experiencia y el recuerdo no queda para la gente, si no para uno mismo.
Salí del baño luego de un pequeño catarsis en busca de Diego, fui a la sala en donde estábamos sentados pero él ya no estaba, caminé por el mismo piso, llegué a un pasadizo oscuro, habían puertas y pequeños agujeros, lo suficiente para poder ver con un solo ojo.

- Oh sí, frótame viejo - Le decía Diego a Octavio - Eres un viejo muy malo- Le decía agitándose mientras Octavio lo nalgueaba.
- Calla a esta perra - Le dijo Octavio a un joven, supongo que era el amigo de Octavio.
- Shs - Silenció el otro tipo mientras abría su bragueta, sacaba su miembro eréctil y se lo introducía lentamente en la boca de Diego.
Diego se la mamaba muy bien, sacaba la lengua por el glande del tipo, lamiendo hasta los testículos y mordiéndolos levemente para luego volver al glande con fuerza, el tipo le agarrada del cabello de Diego; el viejo introducía y sacaba su gran miembro. Era sorprendente que un viejo tenga esa habilidad, fuerza e imaginación para hacer eso.
- Dame todo - Decía Diego al viejo.
El tipo besó y sacaba su lengua por la boca de Diego, el viejo sacó el miembro del culo de Diego y escupió en su raja.
- Oh... - Gemía Diego.

Tenía ganas de frotármela en ese momento.

- ¿Por qué tan solo? - Me dijo un tipo de capa negra, sombrero negro de sureño, alto, voz muy masculina, y manos suaves en todo sentido, porque tomó mi mano, mientras yo me quedé mirándolo pasmado.

sábado, 23 de abril de 2016

CAPÍTULO I

Perú, Lima, Centro de Lima, Jr. de la Unión, la noche es fría y las personas solo se direccionan en dos puntos,  hacia el frente y en contra; no me gusta este lugar por donde estoy caminando; llevo mi mochila y dentro de ella mi filmadora, mi tablet en la que escucho música y un cuaderno donde anoto mis clases, mientras camino por este lugar me desoriento por momentos y me dejo caer al precipicio de la nada racional, cada paso que doy es un cuadro de la vereda y una ventana indiscreta que nunca quise conocer.

No salgo con amigos porque mis amigos no saben que soy gay, y tampoco tengo que estar contándole toda mi vida porque eso me hace sentir indefenso; así que me puse el polo blanco que recién me compré, tiene una imagen de cine que amo "Quentin Tarantino"  un pantalón negro ni tan clásico y tan pitillo porque eso es recontra gay, mis zapatillas DC color negro y bordes blancos que me regaló mi amiga el día de mi cumpleaños, un peinado cachetada y un gorro de lana, mi cabello iba en dirección a la derecha, era casi la media noche, tome el primer taxi que vi en el camino y me direccioné a Lince.

Pecados es un discobar, que en un comienzo fue un bar pero luego se transformó a discoteca bar de ambiente, supongo que la situación era mejor con el gremio, al ingresar le di mi DNI al vigilante e ingresé lo más tranquilo, pedí una coca cola, a los costados habían parejas besándose, tomándole fotos, saludándose el uno al otro, unos se daban las manos y otros con respectivo besito en la mejilla, habían hombres y mujeres, el lugar estaba casi lleno de personas, había un pequeño show con dos strippers, la situación estaba candente, me senté en uno de los sillones a tomar mi coca cola.

- ¡Hey, Rick! - Me saludó Diego, muy contento como siempre y con un cigarillo en la mano.
- Diego... ¿Qué tal? - Le respondí.
- Mejor que tú, por lo que puedo ver... - Me abrazó y direccionó mi cabeza hacia la izquierda en vista a la pista de baile - ¿Ves a ese papasito ?
- ¿No veo a ningún papasito? - Le dije confundido.
- Eres una perra - Me dijo riendo - Nos estamos conociendo, llevamos 4 meses saliendo.
- Si es simpático - Le dije para que no se sienta mal-¿Cómo lo conociste? - Le pregunté muy curioso.
- Estaba haciendo un casting y él fue, me sorprendió - Puso su cara de orgasmeado.
- ¿Tanto talento tiene? - Me quedé sorprendido por lo que me contaba Diego.
Diego extendió los brazos simulando medir algo grande -Tremendo talento tiene - se echó a reir haciéndome reir.
- ¿Cómo así? - Le pregunté por molestar - ¿Qué hizo en el casting?
- Le dije que se desnudara.
- ¿Estás haciendo un video pornográfico?
- No, era un casting para un video infantil.
- ¿Y por qué le hiciste que se desnudara? ¿No se supone que es infantil?
- Si, pero el casting era para mi, no para los minions esos - Se echó a reir.

No comprendía por qué tanta felicidad, yo lo veía un chico común y corriente, ni tan agraciado como una estatua griega y tampoco como un jorobado como esos de cuentos de princesa, el chico se llamaba César y era alto, tenía un cuerpo de buena imagen y llevaba unos lentes de contacto lo cuál delataba su homosexualidad a primera vista, Diego estaba contento con su macho mostacero y yo estaba contento con mi coca cola helada. Nos tomamos unos selfies con el celular de Diego, bitch era un iphone último modelo, César y Diego bailaron juntos toda la noche, salseaban dando vueltas y es ahí donde me di cuenta que si era lo que Diego me dijo desde un principio, César sabía bailar perfectamente su salsita, el tipo hacía girar y llevar el paso a Diego como si la salsa de pacharenguera se viese como un baile de gala de nuestra sociedad los dignos, puros, de la nobleza y arte rescatado, pero eso no fue exactamente lo que describía Diego, eso lo pude percibir en el momento de su favorito perreo, César se apegaba a él de manera sensual y atrevida, Diego apegaba el culo mientras el otro se acercaba con los bordes de su jean y de momento a otro lo dejaba al libre para que Diego enloquezca al no sentirlo y exactamente eso sucedía, César se hacía derogar en el roce del baile para que Diego caiga en sus brazos.

Era mi tercera coca cola y algunos chicos me miraban a lo lejos con miradas que insinuaban que me acerque a ellos, yo estaba sentado con mis pies moviéndose al compás de la música, hasta que Diego me asustó al momento de acercarse a mi.

- Oye, ya vengo... ¿Por qué no bailas ah? Siempre haz sido así de aburrido, ya cambia de vida, después nadie te regará esa florcita ah - Me dijo.

Claro, claro... Él muy puto se iba con César al fondo del discobar, y claro, al fondo está el dark room ¿Sabes qué es un dark room verdad? Si me dices que es un cuarto oscuro, te daré un aplauso, pero un aplauso con espinas, piedras y patadas porque no solo es eso, va más allá de lo sensorial y juega mucho la imaginación, si quieres saber más de un dark room, te lo contaré, pero en otro momento, lo más seguro es que César se tire a Diego y esta puta venga sonriendo y a la vez quejándose diciendo que lo han violado, siempre es la misma historia con él, pero Dieguito es de buen corazón y buena panza, así que ya sabrás, él todo lo hace a la broma pero ama con toda su alma, ese es mi amigo, la más ruca de las discotecas y el más talentoso, yo lo quiero mucho, es como mi hermano y aunque no hablamos mucho eso no significa que no nos apreciamos lo suficiente.

- Te he estado esperando desde que viniste - Realmente me asustó.
- ¿Quién eres tú? - Le pregunté muy confundido al extraño.
- Me llamo Cristopher - Me dijo.
- Ah ok, bueno... Un gusto, me tengo que ir - Le dije.
- La salida está a la derecha no a la izquierda ¿Acaso quieres ir al Dark Room?
- ¿Qué te importa? - Le dije ácidamente porque ni sabía quién diablos era y tampoco me interesaba.
- Me importa que ese culo se vaya a un Dark Room - Se me acercó a mi oído mientras me congelaba corporalmente - Por que eso será mío -  Me dijo.
- Voy a llamar al de seguridad - Le dije.
Él se echó a reir - Es broma sonso - Me hizo renegar más aún.
- Sonso tú y tu abuela - Le dije.
- Mi abuela ha muerto - Me dijo en una expresión inocente que me conmovió.
- Lo siento, lo siento de veras - Me sentí la peor especie humana por lo que le había dicho anteriormente.
- ¿Qué vas a sentir tú, si no lo haz vivido? - Me dijo indignado.
- Ok, discúlpame, no fue mi intención - Le dije sintiéndome aún más culpable.
- Ya fue - Se iba a retirar.
- Oye espérate, enserio no fue mi intención - Le dije tratando de disculparme.
- Me dices sonso, pero tú eres el primero en serlo - Me dijo.
- Olvidemos eso... ¿Te parece si tomamos una coca cola? - Le invité acompañarme.
- Es lo mínimo que tendrías que hacer luego de un insulto así - Me dijo algo distraído.

Claro... Claro, él puede ser faltoso pero yo no... Claro, tenía que ser de esos tipos, me da igual, además solo será una conversación amena y luego ni lo veré, no tiene importancia, es un ser irrelevante, pero primero es mi reputación, así que seré lo más amable con él.

Terminé mi tercera coca cola junto a él, conversamos de sus clases, él estudiaba administración y negocios internacionales pero no me dijo dónde, se creía caleta, y bueno a mi me daba igual.

- ¿Por qué vienes a esta discoteca? -Me preguntó.
- Disco bar - Lo corregí.
- Lo que sea - Me respondió inmediatamente.
- Vine con mi amigo, habíamos quedado desde hace 2 semanas - Le dije.
- ¿Ese chico que estaba a tu costado hace rato? - Me preguntó
- Si - Le respondí inmediatamente.
- Parece que te dejaron porque ya son como las cuatro de la mañana -Me dijo.
- Ya vendrán - Le dije.
- Es la primera vez que vengo aquí, y te vi a lo lejos que estabas sentado solo, y no sé... Me llamaste la atención, me sentí identificado contigo - Me contó.
- No te equivoques, no soy antisocial... Solo que a las discos de ambiente no vengo con gente porque me llegan los pasivos y también los activos que se creen la gran huevada - Puse mis ojos en blanco.
- Oye, relájate, era solo un comentario... ¿Oye, pero tu amigo no es pasivo?
- Lo es, pero es al único que soporto -Le dije contento.
La gente ya se estaba yendo, habían pocos y él me dijo - Oye, por cierto, no me dijiste tu nombre.
- Me llamo Rick - Le respondí.
- Rick, el nombre de mi personaje favorito de justo mi serie favorita, de hecho es la serie de mi vida, no sé que sería de mi con esa serie, es genial.
- Todo tiene su final - Opiné inmediatamente.
- ¿Qué? - Preguntó ante su incomprensión.
- Que todo tiene un final,y tu serie también, no entregues tu vida por cosas abstractas e insignificantes - Le dije.
- Es figurativo joven intenso - Me dijo sonriendo.
- Bueno un gusto, me voy a los servicios, y luego creo que a mi casa - Le dije para irme.
- ¿Te acompaño? - Me preguntó afanoso.
- Voy a ir al baño -Le dije seriamente.
- No importa, ahí te hago mía... - Me dijo de manera abismal mientras se me acercó.
- ¿Ha? - Le pregunté sorprendido por lo que me acababa de decir.
- Quiero sentirte, quiero estar dentro tuyo - Me dijo.
- Estás loco brother... - Me traté de safar de él, pero me sostuvo del brazo.
- Rick... - Me miró a los ojos.
Miré a los costados, por mi suerte Diego y César salían, mi celular sonó, era Diego llamándome.
- Me tengo que ir a casa - Le dije asustado.
- ¿Te acompaño? - Me volvió a preguntar.
- Que no, ahí está mi amigo - Le dije mientras contestaba el celular - Aló.
- Tu amigo está con alguien, estarás de violinista - Me dijo mientras me soltaba.
- Eso no te importa... Hasta nunca... - Me despedí.

Salí del disco bar con Diego y César que aunque muy contentos salían del lugar me miraban de manera extraña.

- ¿Bien perra eres no? - Me dijo Diego - ¿Quién era?
-No lo sé, tampoco me interesa saber más - Le dije mientras salíamos a la calle.

Tomamos el primer taxi, yo me senté adelante mientras los dos tórtolos se fueron atrás riendo de muchas cosas que entre ellos se entendían, yo miraba las veredas de la calle como hoy en día las veo, incesantes, alineadas, uniformes, derrotadas por el orden, sistematizadas por los que la pisan, esclavizadas luego de ser lo que originalmente fueron en un principio.